El Banco Central ya lo tiene registrado en sus cuentas: el sector servicios se convirtió en un verdadero agujero para las reservas del país. Según datos difundidos por Ámbito, el déficit acumulado del comercio internacional de servicios escaló a U$S 7.600 millones durante 2025 como consecuencia del boom de turismo al exterior, compras digitales y consumos en el extranjero.      Ese drenaje masivo de divisas no es un fenómeno nuevo, pero en el contexto actual adquiere carácter crítico. En meses recientes, los argentinos salieron más al extranjero que nunca: pasajes, hospedajes, consumos locales y servicios digitales en el exterior se volcaron con fuerza. Esa salida de dólares genera doble presión: hacia el frente cambiario y hacia las reservas que el Gobierno usaba como colchón.   El dato que aporta Ámbito es llamativo: en agosto las compras con tarjetas argentinas en el exterior alcanzaron U$S 1.064 millones, cifra récord para ese mes desde que el BCRA registra series (2016).  Esa largada masiva de dólares coincide con un turismo receptivo en modo decreciente: el país recibe menos visitantes extranjeros de los que sus ciudadanos envían al circuito internacional.   En ese escenario, cada viaje al exterior no es solo un gasto personal: es un pasaje de salida de reservas que el Gobierno necesita como aire en su plan económico. Para empeorar, muchas de esas transacciones están alimentadas por el dólar “barato” o bajo control cambiario, lo que incentiva el turismo emisivo frente a la escasa oferta de alternativas internas.   Para el oficialismo, esto agrega un costo silencioso: mientras se señala a los importadores como presuntos abusadores o se exhibe disciplina fiscal, gran parte de la fuga de dólares no proviene de grandes corporaciones sino de ciudadanos comunes que huyen hacia el exterior. Esa lógica reduce el margen de maniobra del equipo económico.   El “boom” del turismo al exterior es más que una oleada de escapadas: es una sangría monetaria que socava el proyecto económico desde adentro. Cuando las reservas se van viaje tras viaje, no importa cuánto elogien cadenas nacionales ni avales internacionales: el problema real será reconstituir esa base que se escapó por avión. Y hasta ahora, el Gobierno no tiene una estrategia clara para cerrarle la puerta al drenaje sin frenar también las libertades de consumo.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P